domingo, 24 de abril de 2011

Pobre niña jugando a ser mujer

Domingo, el único día de la semana que me hace pensar, el día en el que parto hacia mi otra vida y abandono a los que más quiero. Me siento extraña, es algo que no sé explicar, me quiero ir y a la vez quedarme. Lo que verdaderamente sé, es que no os olvido y ojala pudiera llevarme cada parte de vosotros conmigo. Empiezo mi nueva vida y me siento vacía, salgo, me divierto, y luego qué. No están las personas que me llenan en esta vida.
Para hacer la vida menos solitaria lo que hacemos es ir caminando y buscando nuestra noche, la noche en que nos volvemos locas, no sabemos lo que hacemos y lo único que nos importa es beber, a qué discoteca vamos a ir, qué vamos hacer el jueves que viene, cuándo vamos a comprar las bebidas... Me encuentro contigo y todo sigue igual, el fin es emborracharnos y acabar juntos en un cuarto oscuro. Es nuestra noche, hay que aprovechar y pasarlo lo mejor posible. Cuando me despierto al día siguiente, me pongo a pensar y vuelvo a recordar que todo es un vacío, no está ni mi familia ni mis amigos, me siento ociosa, aprovechada de una noche loca, mi único fin es pasarlo bien con ellas, pero necesito guiarme, centrarme, y eso solo lo puede hacer él. El único que ha estado ahí en mis malos momentos, el único que me ha querido, el único que ha vuelto a buscarme, y yo como una tonta y niña mimada lo he rechazado, porque creía que lo iba a tener para siempre, pero las personas se cansan. Creo que esta es mi última oportunidad, pero sigo siendo la misma de antes, no sé como cambiar, quiero centrarme pero no puedo, y  espero que tú puedas hacerlo y lo único que sí tengo claro es que siempre te recordaré. ¿Alguna vez podré darme cuenta realmente?

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