Nunca me he llegado a sentir solo. He estado sin compañía en cualquier habitación, he estado deprimido más allá de lo descriptible, pero jamás pensé que una persona pudiese entrar en esa misma habitación y curarme o consolarme. Es decir, la soledad no es algo que me inquiete o que me duela, porque siempre he tenido ese horrible deseo de estar a solas conmigo mismo. Siento la soledad borracho en un bar o en una fiesta llena de gente. Ya lo dijo Ibsen: “Los hombres más fuertes son los más solitarios”
Nunca pensé: “Vale, ahora va a entrar una rubia tremenda, vamos a zumbar y me va a frotar las pelotas y yo me voy a sentir genial”. No, eso no iba a ayudar. La gente normal piensa: “Bien, es sábado po la noche, ¿qué vamos a hacer? ¿qué bar?” Bueno, yo nunca he pensado que vaya a haber algo allí fuera, yo me escondo en los bares sólo para tener algún sitio donde beber y donde seguir escondido.
Y bueno, ¿lo habrás olvidado? Sí, porque olvidar es perder. Y ya es hora de que aprendas a vivir de forma solitaria, porque a veces la vida debe ser así. Pero, ¿Qué es lo que hace la vida menos solitaria?
By Afi Dylan
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